Acerca de la cerveza independiente

Ha sido un viaje hermoso este de ver florecer el movimiento de cerveza artesanal en Costa Rica. Estamos orgullosos de haber, en mayor o menor proporción, aportado nuestro granito de arena al naciente movimiento que empieza a cristalizar, así como nos sentimos orgullosos del compromiso que hemos asumido junto al resto de artesanos independientes de seguir apaciguando la sed de los entusiastas cerveceros del país con brebajes llenos de innovación y pasión para que tomemos más y mejor cerveza.

Ante este fin mayor se presentan retos, oportunidades de mejora y amenazas que en los años venideros deberá sortear la comunidad de artesanos independientes.

No tenemos duda que en función de la pasión de nuestra comunidad, la permanente permeabilidad a nuevos conocimientos y la disposición de todos a compartirlos y colaborar, harán que el nombre de Costa Rica siga creciendo como destino cervecero para los amantes de la cerveza artesanal. No es poco lo que como colectivo hemos logrado, los reconocimientos internacionales que año a año incrementan en número, dan buena fe de que vamos en el camino correcto.

Así como asumimos los retos y abrazamos las oportunidades de mejora, no debemos olvidar las amenazas que se ciernen sobre el movimiento que se resumen en volver a la situación previa al comienzo del movimiento costarricense de cerveza artesanal e independiente. Es decir, volver a tener solo una opción de cerveza y que nuestra capacidad de decisión se centre exclusivamente entre michelar o no la birrita.

Porque no debemos olvidar que los movimientos de cerveza artesanal allí donde han cristalizado, lo han hecho como una reacción ante las consecuencias naturales de la consecución de monopolios cerveceros.

La monopolización de la producción cervecera es un fenómeno histórico relativamente reciente que denota los graves problemas del consumo moderno. Aunque dicha monopolización es entendida y hasta aceptada por muchos consumidores como un status quo invariable que fatalmente define sus preferencias y opciones de consumo y que no admite competencia alguna, esto nunca ha sido la estructura normal y sana del mercado cervecero (o de ningún otro mercado). La realidad del mercado es que a través de la historia, y ausente la intervención estatal o la ilícita monopolización, han convivido en libre y sana competencia cientos de cervecerías con producción local, regional, nacional o internacional, produciendo cientos de estilos de cervezas para todos los gustos y ocasiones.

Europa experimentó, desde hace muchos siglos el florecimiento de cientos de cervecerías que aun hoy en día alimentan el acervo cultural mundial cervecero. Los Estados Unidos contaba con 3.286 cervecerías en 1.870, y justo luego de la Prohibición, y a pesar de ésta, en 1934, tenía alrededor de 756. Lamentablemente, los racionamientos impuestos a la materia prima durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial hicieron que las cervecerías introdujeran estilos “económicos y racionados”, bajos en malta, alcohol y sabor que favorecían las escalas en la producción en masa y consecuentemente la consolidación. Así, para 1950 solo había 407 cervecerías y 101 (o 44 según la fuente) en 1980, produciendo mayormente el estilo conocido como American Adjunct Lager o Light Lagers, una cerveza de menor calidad con adjuntos naturales y artificiales utilizados para disminuir su costo de producción. En América Latina, añadiendo el componente de proteccionismo estatal, el fenómeno siguió patrones similares: grandes empresas monopolísticas produciendo cervezas masivas e impidiendo cualquier competencia.

De esa forma, el consumidor de cerveza ha sido secuestrado por los grandes monopolios cerveceros, que no tienen problema para mantenerlo cautivo. Los monopolios nacionales “fidelizan” al consumidor intentando, en el mejor de los casos, identificar su producto con los sentimientos más excelsos de Patria: “la cerveza de (coloque aquí el nombre su país)”, y en el peor, con sus instintos e inseguridades sexuales. Intentan crear un chantaje emocional en el público para que sientan la obligación de consumo de sus productos para no traicionar su historia, su tradición, su Patria. Tal suele ser la manera de convencerlo de que no necesita opciones de consumo, de que la competencia (que todos estamos de acuerdo es beneficiosa para mejorar los productos y bajar sus precios) no es necesaria en este País y de que solo debe poder consumir el producto estandarizado que le es ofrecido.

Muchos países del mundo han iniciado una contraofensiva en rescate de la cultura milenaria cervecera, con iniciativas tales como la “Campaign for Real Ale” en el Reino Unido, y la “Brewers Association” en Estados Unidos, movimientos que buscan rescatar la cultura cervecera, la calidad de los productos y los procesos artesanales de elaboración y participación en el mercado. Costa Rica inició su camino hacia la emancipación cervecera alrededor del año 2010, fecha en la que empezaron a surgir en el país serios emprendimientos cerveceros artesanales. En el 2012 se creó la Asociación de Cerveceros Artesanales de Costa Rica como una asociación de entusiastas en defensa de la cerveza artesanal. Los movimientos cerveceros artesanales son esencialmente reactivos ya que surgen como respuesta a la monopolización del mercado cervecero por los grandes conglomerados a nivel mundial. De allí que sea paradójico e impropio que los monopolios cerveceros pretendan ser parte de los movimientos artesanales o que pretendan crear “cervezas artesanales”.

bebe-loca-bebe-artesanalLa cerveza artesanal costarricense es independiente y honesta, sin esas características no es artesanal y si no llegamos a un acuerdo en eso, quizás es hora de empezar a buscar un nuevo nombre para lo que hacemos.

El termino artesanal para describir nuestro modelo no es un argumento marketeniano, tampoco una moda, sin embargo, basta salir a la calle o fijarse un poquito en las vallas de publicidad para ver que todo es artesanal. Incluso podrán ver a las mismas grandes corporaciones que nos acostumbraron a opciones estandarizadas publicitando pan artesanal, pizza artesanal y como no, también cerveza artesanal.

Ser artesanal y decirse artesanal son cosas distintas, pero al menos podemos dejar claro aquí lo que significa el término para nosotros y los que son como nosotros. Nos referimos, por supuesto, a la comunidad de cerveceros artesanales independientes.

Quienes comenzaron este movimiento en el país y otras latitudes y quienes nos hemos involucrado en hacer crecer esta categoría estamos en esto por todo tipo de razones, pero todos coincidimos en puntos esenciales; a saber:

  • Amamos la cerveza y la versatilidad que las macrocervecerias nos escondieron durante tanto tiempo. Si señores, hay todo un mundo de opciones además de la lager de adjuntos. Amamos la cantidad de sabores, colores, aromas y texturas que pueden tener las cervezas. No pretendemos ser académicos, pretendemos sorprender con nuevas experiencias para nuestros amigos. Porque aunque la categoría vaya creciendo y cuando vemos números solemos referirnos a consumidores y clientes, es indiscutible que la categoría comenzó y creció gracias a un grupo de entusiastas que se mantuvieron remando juntos cada uno en su lado de la barra. Los que hacen la cerveza, los que la sirven y los que sedientamente esperan una nueva experiencia.
  • Los artesanos independientes trabajamos desde la camaradería y la cooperación. Nos reconocemos mutuamente, colaboramos en la compra de insumos, en reparar nuestros equipos, recomendarnos proveedores, en esquemas de distribución que nos ayuden a poder mostrar nuestras creaciones a mas gente, nos ayudamos cuando vamos a visitar, entramos en las cervecerías de los demás con esa hermosa sensación de que estamos entrando en casa.
  • No peleamos por sandeces de nombres, buscamos en tanto sea posible no hacer algo parecido a lo que está haciendo otro compañero porque eso no crea valor, no necesitamos presionar a nuestros clientes a comprarnos limitando la entrada de otros competidores, resolvemos nuestras diferencias compartiendo una cerveza, no mediante abogados y procesos judiciales, buscamos que nuestra categoría crezca bajo la noble idea de que la gente merece mas y mejor cerveza, pero que crezca para que aumente las opciones del consumidor, no en una lucha predatoria por desaparecer a otros productores.
  • La independencia es concepto diferenciador de los artesanos por cuanto los grandes monopolios, por su misma estructura corporativa, solo pueden responder a una lógica de maximización de beneficios, lo cual no les permitiría la toma de decisiones de forma independiente de sus intereses financieros corporativos. Tal lógica maximizadora es perjudicial a los fines del movimiento artesanal, ya que incentiva la creación de mercados monopólicos en los que se pueda mantener consumidores cautivos en el consumo de productos homogéneos, de bajo costo y menor calidad. En cambio, la independencia dentro del movimiento artesanal es un valor que permite al creador de la cerveza participar directamente de su creación y comercialización, guiado principalmente por una finalidad personal o grupal, definida por las mismas personas que participan del proceso creador. En definitiva, la independencia permite crear productos diferenciados que ofrezcan opciones de consumo a los entusiastas cerveceros.

Creemos en definitiva que las cosas se pueden hacer de otra manera, que podemos poner en alto el nombre de Costa Rica con nuestros productos -los reconocimientos internacionales a nuestra comunidad así lo acreditan-a la vez que creamos valor agregado para la economía local, generando puestos de trabajo y nuevas tendencias que mejoren la oferta gastronómica y de ocio de nuestro país.

La reciente historia de la cerveza en Latinoamérica y a nivel mundial es un exitoso y triste caso de acumulación de poder de mercado por parte de las macrocervecerias y eliminación de opciones para el consumidor. Porque aunque es un argumento válido perseguir la maximización de los beneficios, no es nuestra búsqueda. Por supuesto tenemos negocios y cuentas que pagar para poder seguir haciendo nuestros productos, pero no estamos dispuestos a sacrificar nuestra identidad y las opciones de los consumidores a cambio de acaparar mercado para estandarizar el consumo. Eso es algo que ya ha pasado y es algo que esperamos no vuelva a pasar.

En definitiva, los artesanos independientes creemos que tener opciones es una forma de libertad, de manera que recomendamos preguntarse a donde llegaremos si los monopolios cerveceros se disfrazan de corderitos artesanos. La historia tiene esa bendita maña de intentar repetirse.

Viva la cerveza independiente!

 

PD: Ante la duda de que es cerveza artesanal hay un elemento diferenciador, la cerveza independiente de Costa Rica es siempre artesanal, pero no toda la cerveza que dice ser artesanal es independiente. Salud chiquillos!!